Reportajes especiales

Toman planta embotelladora en Puebla y crean Casa de los Pueblos

La lucha que han emprendido los Pueblos Unidos (son más de 20 pueblos y diversos grupos que se han sumado) en defensa del agua, el territorio y la vida, se reivindica porque no responde a un momento de coyuntura sino a una lucha histórica frente al despojo y megaproyectos. Además, los múltiples símbolos culturales, que han resignificado la resistencia son fundamentales para comprender el sentido de este movimiento social.

En esta segunda entrega, visitamos el ojo de agua del Río Metlapanapa, que desemboca en el Río Atoyac (uno de los más contaminados de la región), ubicado a un km del plantón de Pueblos Unidos, frente a la embotelladora Bonafont, en el municipio de Juan C. Bonilla, en Puebla.

En el paisaje, conversaciones, muros o en el campo, los símbolos acompañan al movimiento.

El plantón es resguardado por un enorme altar sostenido por rocas. En él se encuentra San Juan Bautista, la Virgen de Guadalupe y Tonantzin, “lo pusimos desde el primer día que tomamos la planta (de Bonafont). Significa mucho porque representa protección para los compañeros y compañeras que estamos aquí”, comentó “Nahui” a Once Noticias, quien decidió nombrarse así por seguridad.

Al respecto David Jiménez, un biólogo que colabora con las personas del plantón, y que forma parte de Geografías Comunitarias, recordó que en la antropología se hace referencia a la sacralización para dotar de espiritualidad a los movimientos sociales, por lo que es una característica muy particular que refiere a la defensa del territorio y de los recursos naturales.

Hay que destacar que no faltan los muros o las pintas que han sido testigos de cada acontecimiento, desde marzo pasado. Frente a la maqueta de yeso hay una manta con un enorme y colorido mural, resultado de diversos talleres del colectivo Geografías Comunitarias.

En este sobresalen los símbolos más importantes para los pueblos, por ejemplo, los volcanes, el río, el agua, los rostros de algunos compañeros, los tiemperos (personas mayores que se comunican con los volcanes), la bicicleta; también los rostros de Zapata, Samir y Bety Cariño, como símbolos de inspiración y lucha”, explicó el biólogo David a Once Noticias.

En el mural también participaron los niños y niñas del plantón, que dibujaron el significado de la defensa del agua.

“Para las personas es muy importante recuperar sus símbolos. Por ejemplo, si logras ver bien también está el socavón, y viene representada cada lucha que han emprendido”, apuntó.

Y es que en el muro dibujaron la lucha que han sostenido los pueblos de la zona en contra de los megaproyectos, por lo que la lucha reciente en contra de Bonafont, no es resultado de un momento de coyuntura, sino de la resistencia histórica.

“Las personas de aquí siempre se han resistido a los megaproyectos, contra el gasoducto, los desechos tóxicos de las empresas. Aquí las personas con su dignidad que siempre han tenido, los ha movido a defender la vida”, exhortó una participante del plantón, quien pidió resguardar su nombre.

 

Memoria de los Pueblos

♦ En 1985, se organizaron para resistir al megaproyecto del aeropuerto

♦ En 1992, a la llegada de Arcoíris SA, luego llamada Bonafont del grupo Danone

♦ En 2006, se opusieron al gasoducto

♦ En 2009, a los pozos profundos para la ciudad de Puebla

Frente al plantón se observan unas enormes torres de luz que vigilan en silencio al movimiento. En 2015, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) quería poner unas torres de alta tensión, para dotar de energía a las megaindustrias. Sin embargo, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua lograron el retiro del proyecto que se instalaría junto a la carretera México-Puebla.

“Esas torres que ves también son parte de una lucha que ganamos los pueblos”, comentó “Nahui”.

 

Una tarde en el Río

Al recorrer el Río Metlapanapa, el cual atraviesa los municipios Juan C. Bonilla y Zacatepec, para desembocar en el Río Atoyac, constatamos los paisajes que significan la vida para los pueblos.

“Nahui”, mientras subíamos a la camioneta, reflexionó que el socavón está ubicado en el municipio vecino de Zacatapec, a escasos kilómetros del plantón. Compartió que han encontrado que hay relación de la sobreexplotación del agua con ese hoyo.

Paisajes con milpas y campos de avena fueron los escenarios que atravesamos ese día. Apenas unos minutos de haber iniciado el viaje llegamos al ojo del río. Las familias disfrutaban de un caluroso día de campo y las nubes viajaban lentas sobre el cielo azul. Las risas de niños y niñas musicalizaban ese domingo veraniego.

Uno de los grandes orgullos de los Pueblos Unidos es que al parar las actividades de la embotelladora Bonafont, el volumen del agua volvió a ser el mismo en el río y en los pozos, aunque aún falta mucho por hacer.

Las industrias de alrededor acechan estos terrenos. Además, hemos detectado fugas industriales que contaminan a los cauces”, expresaron los pobladores. Y es que más adelante encontramos otro cauce contaminado.

Un campesino de la región, de escasos 30 años, sin darnos su nombre, expuso que han encontrado fugas industriales que contaminan sus ríos. Aguas que provienen también de las casas y desechos agro, por lo que, refirió, es un asunto complejo.

Él trabaja en el campo. Su padre y su abuelo le enseñaron a sembrar, “es lo que sabemos hacer aquí, para nosotros la tierra es lo más importante, por eso la cuidamos y también al agua”, señaló.

En medio del verdor de las milpas se observa a lo lejos el resto de lo que fue una fábrica de ladrillo. Es conocido entre la población como el “chacuaco”. La vista se irrumpe, del otro lado, por Ternium (antes Hylsa), una fábrica que procesa acero.

Al respecto, los pobladores subrayaron que también el crimen organizado ha buscado entrar a su comunidad; aunque con la organización comunitaria han logrado cuidarse y mantener dichos espacios pacificados.

Cerca del río se encuentran los vestigios de la Hacienda San Lucas Guadalupe, cuyo dueño fue Alfredo Caso.

Hemos documentado la historia de esta hacienda. Desde entonces los pueblos resistieron al yugo del hacendado y capataz. Luego las tierras de Nextetelco fueron vendidas a los pobladores”, relataron.

En la actualidad hay una Virgen de Guadalupe pintada sobre un muro a la que le festejan para pedir por las cosechas. Las ruinas de la hacienda han sido intervenidas con los rostros del defensor y activista Samir Flores y de Emiliano Zapata.

En las paredes están las marcas de la resistencia actual. Los Pueblos Unidos se reconocen como zapatistas y reivindican, por sobre todo, la lucha por la tierra.

 

 

Otros símbolos de lucha

El pasado 8 de agosto, después de realizar una asamblea que declaró culpable a las autoridades federales, locales y a la empresa Bonafont por la sobreexplotación del líquido, los Pueblos Unidos ingresaron a la planta.

“Nahui” recordó que ese día fueron invitadas las autoridades de Conagua, los Gobiernos Federal y Estatal, el IMPI y Bonafont, “los esperamos alrededor de tres horas y no aparecieron. Aquí estuvimos, pero no llegaron, entonces era turno de que los pueblos dijeran lo que tienen que decir, más de 20 pueblos vinieron aquí a dar su palabra (…) Todavía considerándolos después de chingarnos tanto, para saber qué tienen que decir, pero no quisieron venir. Diálogo sí, negociaciones, no”, enfatizó.

Un día después, Bonafont emitió un comunicado. Pedía la intervención de las autoridades y condenó la toma ilegal del espacio, aunque no hubo respuesta hacia las comunidades.

Desde entonces los Pueblos Unidos decidieron que el espacio será convertido en un punto de trabajo y organización comunitaria, por lo que decidieron nombrarlo como Altepelmecalli La Casa de los Pueblos.

En Google Maps ya aparece el punto georreferenciado con el nuevo nombre, aunque para algunas personas todavía es la parada Bonafont.

En los siguientes días decidirán las actividades respectivas para asegurar que su lucha va encaminada a decidir por el Buen Vivir, por la vida, “porque nosotras y nuestros Pueblos pueden esperar resistencia, dignidad y organización”, concluyó Yoyis luego de gritar un ¡Viva Zapata!.

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